Deporte y salud mental

Beneficios del deporte para la salud mental

La práctica de deporte o actividad física tiene un efecto positivo sobre la salud, incluyendo el peso corporal y el bienestar psicológico. De este modo, existe una relación entre la práctica de deporte y la salud mental. Además, la actividad física habitual se relaciona con un menor riesgo de enfermedad. Por eso es importante elegir el tipo de actividad más conveniente y que mejor se adapte a nuestras características físicas, estado de forma y disponibilidad.

Deporte: beneficios para la salud

Existe un consenso generalizado sobre los beneficios de la práctica deportiva y la actividad física en la salud. La realización de media hora diaria de actividad física moderada es suficiente para mejorar la salud, aumentar el bienestar general y disminuir el riesgo de determinadas patologías como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, diversos tipos de cáncer como el colorrectal y el cáncer de mama. También determina beneficios sobre el sistema locomotor, fortaleciendo la estructura de los huesos, el funcionamiento muscular y de las articulaciones.

Para cuantificar el efecto de la actividad física sobre la salud, una investigación ha estimado que gracias al ejercicio se evitan cerca de 4 millones de muertes prematuras al año en todo el mundo.

En este sentido, los efectos de la actividad física sobre el sistema cardiovascular son casi inmediatos, con marcados beneficios sobre factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión arterial o los niveles elevados de lípidos en sangre.

Finalmente, existe una clara relación entre la práctica deportiva, la actividad física y diversos aspectos de la salud mental y el funcionamiento cerebral. De este modo, el deporte puede mejorar parámetros relacionados con la depresión, reducir la ansiedad y el estrés; y mejorar aspectos del funcionamiento mental, como el proceso cognitivo y la memoria.

Actividad física y felicidad

Cuando se practica deporte no solamente se ponen en funcionamiento los músculos. Algunos mecanismos implicados determinan la aparición de sentimientos de satisfacción, positividad y optimismo y, de algún modo, felicidad.

Esto se debe, principalmente, a la liberación en el sistema nervioso de una serie de sustancias químicas de efecto hormonal, conocidas como endorfinas. Las endorfinas −de naturaleza opioide− crean en el organismo una sensación de felicidad y bienestar limitada en el tiempo.

Además de las endorfinas, también suponen elementos positivos en el estado de ánimo, la mejora de las condiciones físicas y la mayor disponibilidad de energía que determina el deporte.

Ejercicio aeróbico y anaeróbico

Hablar de ejercicio aeróbico es hablar de ejercicios de media o baja intensidad y de larga duración. En este tipo de ejercicios, como combustible energético, el organismo utiliza hidratos de carbono en forma de glucógeno almacenado en los músculos, pero también grasas de reserva, que permiten un rendimiento sostenido en el tiempo de intensidad moderada. Son ejemplos de ejercicios aeróbicos correr, nadar, montar en bicicleta y caminar. Por otro lado, los ejercicios anaeróbicos son aquellos de alta intensidad y escasa duración. En este tipo de ejercicios, la energía proviene de fuentes más inmediatas, como son el ATP muscular, la fosfocreatina y el glucógeno muscular. Hacer pesas, las carreras de velocidad y los ejercicios que requieran gran esfuerzo en poco tiempo son típicos ejercicios anaeróbicos.

Diversos estudios han demostrado grandes beneficios con la práctica de ejercicio aeróbico regular (de 40 a 50 minutos al día, 3 días a la semana), como la mejora del flujo sanguíneo, y el mantenimiento del cerebro activo y en alerta durante más tiempo, además de influir positivamente en la función pulmonar.

También se ha comprobado que actividades como correr o montar en bicicleta pueden determinar cambios positivos más significativos en aspectos de la personalidad en comparación con ejercicios anaeróbicos como las pesas y la musculación.

Realizar la actividad física de forma correcta

Para poder obtener todos los beneficios derivados de la práctica deportiva, especialmente si se trata de una práctica nueva, se debe comenzar a realizar de manera progresiva. De este modo, se evitarán lesiones y problemas de salud. Se debe elegir aquella actividad que se pueda realizar a largo plazo. Para ello, son elementos esenciales la disponibilidad y que se trate de una actividad estimulante para la persona que la practica. Es necesario tener presente que se debe integrar la actividad física en la vida y no al revés.

Vigorexia: en el otro extremo

Al igual que en otro tipo de trastornos de orden psicológico, hay personas que perciben su aspecto físico distorsionado, lo que las lleva a realizar ejercicio físico de manera obsesiva y continuada, adquiriendo una masa muscular poco acorde con su talla y complexión física. Este trastorno se conoce como vigorexia. Algunos estudios señalan que cerca del 15% de los culturistas muestran trastornos compatibles con la vigorexia.

Junto a la vigorexia −y muchas veces relacionado con ella− existen otras obsesiones patológicas o trastornos conductuales como es el caso de la ortorexia. El término ortorexia proviene de la palabra griega orthos (correcto) y orexia (apetito) y está caracterizado por la obsesión extrema por los alimentos supuestamente “sanos”. Esta situación, que podría hacer pensar en una dieta saludable, conduce a quienes padecen ortorexia a una restricción dietética importante. Las personas ortoréxicas no consumen alimentos “impuros”, es decir, que contengan aditivos o hayan sido obtenidos con la ayuda de herbicidas, pesticidas, fertilizantes, etc. Esta obsesión les lleva, además, a la pérdida de relaciones sociales e insatisfacciones afectivas debido a su preocupación exagerada por la comida, como a padecer marcadas carencias nutricionales.

Referencias

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