Esta enfermedad autoinmune provoca fatiga y debilidad muscular. Aunque no tiene cura, pueden minimizarse los síntomas.
Desconocida para la mayoría de personas y considerada una enfermedad rara, la miastenia gravis (o miastenia grave) afecta a unas 15.000 personas en España, y cada año se diagnostican 700 nuevos casos, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Esta enfermedad neuromuscular autoinmune y crónica se produce por un bloqueo entre la transmisión del impulso nervioso entre el nervio y el músculo, manifestándose con fatiga y debilidad muscular, que aumenta en los momentos de actividad y disminuye con el descanso.
Aunque la miastenia grave puede afectar a cualquier músculo esquelético, suele hacerlo a los músculos oculares, a los de las extremidades y a los bulbares (encargados del control del habla, la masticación y la deglución).
La enfermedad suele manifestarse en adultos jóvenes, sobre todo, en mujeres, y en edad adulta tardía, con predominio de hombres. Sin embargo, también puede manifestarse en la edad infantil y juvenil.
Síntomas de la enfermedad
La causa exacta se desconoce, ya que se trata de una enfermedad autoinmune, es decir, que ocurre cuando el sistema inmunitario produce anticuerpos que, por error, atacan células o tejidos sanos.
En cuanto a los síntomas, estos pueden aparecer y desaparecer. Suelen mejorar cuando el músculo descansa y, por el contrario, empeoran cuando se usa. Desde que empiezan a notarse, van a más y alcanzan su punto álgido uno o dos años después del inicio de la enfermedad.
Estos son los síntomas más comunes, que afectan a las siguientes partes del cuerpo:
Ojos. Es habitual la caída de uno o dos párpados. También es común la diplopía o visión doble, que puede afectar la visión horizontal o la vertical.
Cara y garganta. Los músculos de ambas zonas se ven afectados con la enfermedad, provocando voz débil o nasal y dificultades al tragar y al masticar. Problemas en la expresión facial, como levantar las cejas o sonreír, también son señales de la enfermedad, derivados de la fatiga muscular.
Cuello, brazos y piernas. Estas partes del cuerpo también se ven afectadas por la miastenia gravis. Así, la debilidad en las piernas puede afectar la forma de caminar, y en el cuello, hacer difícil sostener la cabeza.
A menudo, las personas con miastenia padecen otras afecciones autoinmunes, como artritis reumatoide, lupus y enfermedad de la tiroides.
¿Cómo se diagnostica?
Para detectar la enfermedad, el médico llevará a cabo una serie de pruebas, como un examen neurológico, en el que evaluará los reflejos, la fuerza y el tono muscular, la coordinación y el equilibrio.
Una analítica de sangre, una resonancia magnética y la estimulación repetitiva del nervio, mediante electrodos colocados sobre los músculos que se van a analizar, son otras pruebas que pueden ayudar a diagnosticar la enfermedad.
Tratamiento de la miastenia
Aunque no tiene cura, existen tratamientos efectivos para aliviar los síntomas. Estos son los más utilizados:
Fármacos. Existen distintos medicamentos, como los inhibidores de la colinesterasa, que mejoran la contracción muscular y la fuerza de los músculos en algunas personas. También se emplean corticoides e inmunosupresores, aunque su uso prolongado puede tener efectos secundarios graves.
Terapias intravenosas. Suelen hacerse cuando ha habido un empeoramiento de los síntomas. Una de estas terapias es la plasmaféresis. En este procedimiento, similar a una diálisis, se usa una máquina que filtra la sangre y elimina los anticuerpos que bloquean la transmisión de señales de los nervios a los músculos.
La inmunoglobulina intravenosa, una terapia que aporta al organismo anticuerpos normales que modifican la respuesta del sistema inmunitario, la inyección en vena de un medicamento llamado Rituximab y las terapias moleculares, son otras opciones para tratar la miastenia.
Cirugía. Esta enfermedad puede provocar tumores en la glándula timo. En estos casos, se extirpa mediante cirugía (conocida como timectomía). Esta intervención, de invasión mínima, suele realizarse mediante cámaras de vídeo o instrumentos asistidos por robot.
Aunque existan estos tratamientos, esta enfermedad necesita de un seguimiento multidisciplinar y de una actitud activa por parte de los pacientes, que deben evitar situaciones estresantes y adaptar sus tareas para llevarlas a cabo de la mejor forma posible, ya que la fatiga empeora con el estrés y el cansancio.
Como ve, la miastenia gravis es una enfermedad neuromuscular autoinmune y crónica que provoca debilidad muscular, caída de los párpados y problemas al masticar, entre otros síntomas. Sin embargo, determinados fármacos y terapias específicas pueden aliviarlos.
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Fuentes:
Miastenia grave. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/myasthenia-gravis/symptoms-causes/syc-20352036
Miastenia gravis. Sociedad Española de Neurología (SEN). https://www.sen.es/saladeprensa/pdf/Link272.pdf



