Curso escolar COVID-19

COVID-19 en la escuela: balance del inicio de curso

La pandemia del COVID-19 está suponiendo un reto para nuestra sociedad a todos los niveles. En primer lugar, el reto sanitario deja a la vista las limitaciones del sistema y evidencia la necesidad de mejoras y adaptaciones a esta situación excepcional. De igual modo, las repercusiones a nivel económico, laboral y social también se están haciendo notar.

Uno de los ámbitos en los que la pandemia está incidiendo de manera trascendente es el educativo, con un inicio de curso poco convencional plagado de dudas, incógnitas y riesgos.

Inicio del curso escolar y situación del COVID-19

Que el SARS-CoV-2 −el virus causante del COVID-19− también afecta a población infantil y juvenil, está claro. Sin embargo, la evidencia sobre su papel en la transmisión apunta a que los niños no son “grandes contagiadores” del coronavirus ni el entorno escolar el lugar donde más contagios se producen.

Desde el inicio de la pandemia a nivel mundial, varios estudios epidemiológicos observaron que el número de contagios se muestra inferior durante la infancia que en la edad adulta.

En este mismo sentido, el estudio ENE-COVID, realizado con una muestra representativa de la población española, encontró una prevalencia de anticuerpos frente al virus de un 5,0% en la población general, mientras que en la población menor de 20 años ésta se situaba en el 3,4%.

También en cuanto a los pacientes asintomáticos, las evidencias indican que el número de niños es hasta ocho veces menor que el de los adultos. El propio Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) afirma que los menores no son vectores primarios de la COVID-19.

Control del COVID-19 en los centros escolares

Parece claro, pues, que los niños no son los máximos transmisores del SARS-CoV-2, aunque en los centros educativos también se están produciendo casos positivos de COVID-19. Los colegios, institutos y universidades no dejan de ser entornos en contacto con el resto de la sociedad en los que se produce movilidad e interacción entre las personas.

Para dar comienzo a este atípico curso escolar se han establecido protocolos encaminados a minimizar y, en su caso, hacer un seguimiento adecuado y aislar a los casos positivos que se produzcan para contener la transmisión.

Medidas y protocolos contra la pandemia en los centros escolares

El cierre proactivo de los centros educativos como medida para controlar la transmisión ha demostrado ser poco efectivo, además de tener un impacto negativo desde un punto de vista educacional. Diversos organismos internacionales entre los que se encuentra la UNESCO, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud han subrayado dicho impacto sobre la educación, la infancia y el conjunto de la sociedad.

Por este motivo, en la mayoría de los países la principal premisa para iniciar el curso ha sido mantener los centros escolares abiertos y la educación presencial mientras sea posible y con las medidas de seguridad adecuadas.

Entre dichas medidas, es especialmente relevante la identificación de personas con síntomas y la contención rápida de la infección a partir de una gestión adecuada en el centro educativo de dichas personas y de sus contactos estrechos.

Esta gestión supone una comunicación fluida y continuada con las autoridades sanitarias. Así mismo, requiere la organización de respuestas rápidas que permitan controlar un posible brote: evaluación del riesgo, seguimiento de contactos, comunicación y cierre transitorio de una o varias aulas.

Distancia, mascarilla y ventilación de las aulas

Tanto o más importante que la gestión del contagio es es la prevención, para la que se consideran puntos clave:

  • La limitación de contactos. Se puede llevar a cabo por medio del mantenimiento de la distancia de seguridad (1,5 metros) y/o conformando grupos estables de convivencia o “grupos burbuja” que eviten el contacto con otros grupos.
  • La higiene de manos y el uso de mascarilla como medidas básicas para evitar la transmisión.
  • La ventilación frecuente de los espacios y la limpieza del centro.

La importancia de los aerosoles

Hasta hace poco no había sido asumido de forma generalizada por la comunidad científica, pero ya parece indudable que el contagio del SARS-CoV-2 también se produce por medio de aerosoles. Se trata de minúsculas partículas que se expulsan con la respiración y quedan suspendidas en el aire durante horas. Estas partículas pueden contener el virus y transmitirlo.

El riesgo de contagio de COVID-19 en ambientes interiores es muy superior al riesgo en el exterior porque los aerosoles o partículas en suspensión se pueden acumular. En consecuencia, como norma general las actividades en exterior son siempre preferibles.

La reducción del riesgo de contagio se consigue reduciendo la emisión y la exposición a los aerosoles. En el ámbito escolar, la emisión se puede reducir mediante la disminución del número de alumnos por aula. También con el uso de mascarilla bien ajustada, el máximo silencio posible o volumen de habla bajo (al hablar fuerte o gritar la emisión es 30 veces superior), y con una actividad física limitada.

Igualmente, la exposición se reduce mediante el uso de mascarilla bien ajustada, la reducción del tiempo de exposición, el aumento de la distancia interpersonal y la ventilación o purificación del aire.

En este sentido, la ventilación natural parece ser suficiente, aumentando la renovación de aire interior con aire exterior abriendo simplemente ventanas y puertas para provocar un flujo de aire. También se pueden utilizar sistemas de ventilación centralizados (los que se utilizan para la climatización) o purificadores de aire con sistemas de filtración con filtros de alto rendimiento o HEPA (High Efficiency Particulate Air).

Casos de COVID-19 en los colegios

En la semana del 24 al 30 de octubre, según los datos de nuevos casos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad, los brotes en centros educativos han supuesto el 13,2% de los brotes totales y el 11,2% de los casos. Teniendo en cuenta los casos acumulados, los casos detectados en los centros educativos suponen el 5,3% del total.

Según las mismas fuentes, más de 90.000 alumnos de 4.500 clases (algo más del 1% de los alumnos) se encuentran en cuarentena en los últimos días de octubre. Es un porcentaje pequeño, pero con una incidencia considerable sobre las familias y sus circunstancias laborales.

Existe la necesidad y el derecho de los niños a continuar el máximo tiempo posible en el entorno educativo presencial. Además, los colegios no parecen ser grandes focos de contagio. Sin embargo, en estos momentos la complicada situación epidemiológica en España y el resto de Europa convierten el panorama en ciertamente imprevisible y no se puede asegurar que el curso continúe con normalidad.

Si necesitas un test diagnóstico de COVID-19 puedes pedir información en la dirección de correo info@tecnosaludybienestar.com.

Referencias y bibliografía

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