Para muchos, es el subconsciente no escuchado, por lo que podríamos cambiarlo.
La incertidumbre y la existencia o no del destino genera misterio, inquietud y muchas incógnitas, que lo convierten en un tema muy interesante.
Realmente, ¿qué es el destino? Es una sucesión inevitable de acontecimientos de la que nadie podemos escapar. Llámese fuerza, circunstancias o resultado de acciones que nosotros mismos llevamos a cabo, el destino plantea un sinfín de preguntas y es objeto de muchas reflexiones y debates.
¿El destino existe?
En esa tesitura, hay quienes defienden que existe y no podemos hacer nada para cambiarlo, mientras otros aseguran que no existe. Un gran defensor de esta segunda corriente es el psiquiatra suizo Carl Jung, quien estudió con Freud, aunque acabó desmarcándose de él.
Para Jung, el destino no existe, sino que es el subconsciente no escuchado. Este puede dirigir nuestra vida y nosotros considerar que se trata de nuestro destino. Por ello, hacer consciente lo inconsciente impediría que este último dirigiera nuestra vida.
Este psiquiatra tiene claro que el inconsciente influye en nuestras decisiones, cuando no lo integramos. En este caso, lo vivimos como algo externo o inevitable y lo consideramos destino.
Por ejemplo, si sentimos que nos está ocurriendo algo importante (ya sea un conflicto, un miedo o una necesidad) y no la reconocemos, esa tensión acaba manifestándose externamente, en nuestra vida, como si fuera mala suerte o cosas del destino.
Por eso, es importante indagar en el inconsciente, es decir, aquella parte de la mente que no tiene conocimiento de algo concreto o de sus propios actos y sus consecuencias.
En el inconsciente vive lo que Jung denomina la sombra, es decir, todo lo que no encaja con la imagen bonita que tenemos de nosotros mismos. Engloba lo que nos da vergüenza, lo que negamos o lo que nos parece inadmisible.
¿Podemos hacer consciente el inconsciente?
Sí. Identificar todo lo que se encuentra en la sombra es el primer paso para cambiarlo. Tomar conciencia de actitudes o maneras de ser que no reconocemos es esencial para hacer consciente lo inconsciente. Sin embargo, esto implica reconocer aspectos oscuros de la personalidad como reales y propios.
Existen muchos ejemplos de conductas habituales que ponen de manifiesto esta situación. Un ejemplo sería alguien que no admite su agresividad. Probablemente, esta persona se rodee de otras agresivas y viva siempre a la defensiva.
Otro caso que refleja inconsciencia es el de las personas muy necesitadas de afecto, que no admiten esa necesidad. En estos casos, es probable que tengan relaciones sentimentales de dependencia, y se lamenten diciendo que tiene mala suerte en el amor.
Llegar a este punto no es fácil ni rápido, pero es la vía hacia una vida más libre y auténtica. Terapias como la Gestalt defienden la idea de que conocerse es clave para vivir, mientras que la introspección (dedicar tiempo a reflexionar sobre nuestras emociones y reacciones) ayuda a entender mejor el inconsciente.
Cómo influye el fatalismo en nuestro bienestar emocional
En el otro extremo se encuentran quienes creen que sus vidas están guiadas por fuerzas superiores, al margen de sus decisiones. Creer en el destino predeterminado puede aportar consuelo en situaciones críticas como una enfermedad o la muerte, aunque también afecta al bienestar psicológico.
El fatalismo, es decir, la creencia de que lo que nos sucede está predeterminado y es inevitable, puede generar sentimientos de impotencia y resignación ante lo que nos sucede a lo largo de la vida, y provocar depresión y ansiedad.
Sentir que no podemos controlar nuestro destino causa una sensación de desesperanza y falta de propósitos, y limita nuestras decisiones. Para contrarrestar el impacto negativo del fatalismo, es importante tener autocontrol interno y sentirse empoderado.
Saber que podemos influir en nuestro destino con nuestras acciones y decisiones aporta mayor resiliencia y sentido a todo lo que hacemos y nos permite enfrentar los desafíos con una actitud positiva y proactiva.
Como ve, aunque no podemos controlar todo lo que nos ocurre, nuestras acciones y decisiones influyen en muchas de las cosas que nos pasan. Por otro lado, cuidarse, siguiendo una dieta sana y equilibrada, y hacer deporte con frecuencia contribuyen a nuestro bienestar físico y emocional.
En Nueva Mutua Sanitaria contamos con los mejores psicólogos y psiquiatras, que pueden ayudarle a conocer y controlar sus emociones.
Fuentes:
Carl Jung, sobre el destino: “El destino no existe: es el inconsciente no escuchado». Pablo Cubí del Amo. Cuerpomente. Diciembre 2025. https://www.cuerpomente.com/psicologia/carl-jung-sobre-destino-el-destino-no-existe-es-inconsciente-no-escuchado_17660
¿Existe el destino? Miguel Ángel Sabadell. Muy interesante. Enero 2025. https://muyinteresante.okdiario.com/ciencia/41624.html



