Los relojes inteligentes han dejado de contar pasos y medir las pulsaciones para convertirse en pequeñas herramientas de monitorización de nuestra salud.
Algunos de estos smartwach pueden registrar numerosos parámetros y detectar cambios que podrían ser relevantes. Pero ¿hasta dónde llega realmente su capacidad para anticiparse a una enfermedad?
Un reloj puede detectar señales, pero no diagnosticar por sí solo. La investigación avanza hacia dispositivos capaces de identificar cambios fisiológicos antes de que aparezcan síntomas evidentes, aunque muchas de estas aplicaciones todavía necesitan más estudios y validación clínica.
¿Qué pueden detectar actualmente?
Los relojes inteligentes incorporan sensores capaces de registrar diferentes parámetros relacionados con nuestra salud. Dependiendo del modelo, pueden medir o estimar la frecuencia cardiaca, el sueño, la temperatura corporal, la actividad física o determinadas variables relacionadas con el ritmo cardíaco.
Algunos dispositivos van un paso más allá. Por ejemplo, un estudio realizado con un Galaxy Watch 6 mostró que el dispositivo podía identificar determinadas señales previas a un síncope vasovagal, llegando a anticiparlo unos minutos antes en algunos casos.
Otros relojes, como el Withings ScanWatch 2, incorporan múltiples sensores para monitorizar decenas de parámetros relacionados con la salud cardiovascular, el sueño, la temperatura, la actividad física y otros aspectos. Sus sistemas de análisis pueden identificar cambios o tendencias que merecen atención.
Pero detectar una señal de alerta no significa confirmar que existe una enfermedad.
La inteligencia artificial abre nuevas posibilidades
La combinación de sensores, grandes cantidades de datos e inteligencia artificial está permitiendo desarrollar herramientas cada vez más sofisticadas.
La idea es que, en lugar de analizar un dato aislado, los sistemas puedan estudiar cómo evolucionan varios parámetros a lo largo del tiempo y detectar cambios respecto al patrón habitual de una persona.
Esto podría ayudar en el futuro a identificar alteraciones antes de que sean evidentes o a seleccionar a las personas que podrían beneficiarse de una evaluación médica más específica.
La investigación también está avanzando en otros tipos de “relojes biológicos”. Por ejemplo, un estudio publicado en Nature ha desarrollado un reloj genético capaz de estimar la edad biológica de los tejidos a partir de su actividad genética. Sin embargo, sus propios resultados apuntan todavía a una herramienta de investigación, no a una prueba que podamos utilizar actualmente en casa para saber si vamos a desarrollar una enfermedad.
¿Y el alzhéimer?
La investigación sobre biomarcadores también está intentando detectar enfermedades neurodegenerativas antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Un ejemplo es el denominado “reloj sanguíneo” basado en el biomarcador plasmático p-tau217, que se ha estudiado para estimar la edad de aparición de los síntomas clínicos del alzhéimer. Este tipo de herramientas podría ser especialmente interesante para investigación y para seleccionar participantes en ensayos clínicos.
Pero hay una diferencia importante: un biomarcador estudiado en sangre no equivale a un diagnóstico realizado por un reloj inteligente.
Entonces, ¿puede un smartwatch decirnos que estamos enfermos?
No exactamente.
Estos dispositivos pueden detectar cambios, generar alertas y ayudar a hacer un seguimiento de determinados parámetros, pero sus resultados deben interpretarse dentro del contexto de cada persona.
Una medición anormal puede deberse a muchas razones y no significa necesariamente que exista una enfermedad. Del mismo modo, que un reloj no detecte ninguna alteración tampoco garantiza que todo esté bien.
Por eso, ante síntomas, cambios persistentes o una alerta que genere preocupación, lo adecuado es consultar con un profesional sanitario.
Tecnología sí, pero siempre con profesionales
Los relojes inteligentes pueden convertirse en una herramienta interesante para la prevención y el seguimiento de la salud. Permiten recopilar información de manera continua y, en algunos casos, detectar cambios que podrían pasar desapercibidos.
Pero no sustituyen una consulta médica, una exploración física ni las pruebas diagnósticas necesarias.
El futuro probablemente no estará en elegir entre tecnología o medicina, sino en combinar ambas: dispositivos capaces de proporcionar más información y profesionales sanitarios capaces de interpretarla, confirmar un diagnóstico y decidir qué hacer a continuación.
En Nueva Mutua Sanitaria contamos con profesionales de la salud que pueden ayudarle a interpretar sus síntomas y resolver sus dudas sobre su estado de salud.
Fuentes:
- “Un nuevo reloj genético abre la puerta a medir el envejecimiento biológico y la mortalidad”. El País. Mayo de 2026.
- “Un ‘reloj sanguíneo’ determina biomarcadores que anticipan la aparición de síntomas del alzhéimer”. Gaceta Médica. Febrero de 2026.
https://gacetamedica.com/investigacion/reloj-sanguineo-biomarcadores-aparicion-sintomas-alzheimer/
- “Samsung demuestra que su Galaxy Watch predice desmayos cinco minutos antes de que ocurran”. 20minutos. Mayo de 2026.
- “Withing ScanWatch 2, un reloj con IA que predice enfermedades y mide 35 biomarcadores”. Cinco Días. Septiembre de 2025.



