intolerancia al gluten

Crecen los casos de intolerancia al gluten

La celiaquía o intolerancia al gluten es una enfermedad digestiva que afecta cada vez a más población. La recomendación principal para las personas con enfermedad celíaca es la eliminación en su dieta del gluten, presente en algunos cereales y sus derivados.

Sin embargo, no hay motivo para prescindir del gluten en la dieta si no se ha diagnosticado por un médico la existencia de celiaquía o sensibilidad al gluten no celiaca.

Qué es la celiaquía

La celiaquía o enfermedad celiaca se trata de una enfermedad autoinmune en la que el gluten provoca una respuesta inflamatoria en las paredes del intestino. Esta respuesta inmunitaria altera la absorción de nutrientes por el deterioro de la mucosa intestinal y la disminución de las enzimas digestivas.

Las manifestaciones más inmediatas consisten en trastornos digestivos y otros síntomas extraintestinales.

Esta enfermedad tiene una base genética que determina que afecte sólo a las personas genéticamente predispuestas.

Cuántas personas padecen de celiaquía

La cantidad de personas celiacas ha crecido en los últimos tiempos, con una prevalencia que se ha multiplicado por cinco en los últimos cincuenta años. En la actualidad, se estima que la intolerancia al gluten afecta a una de cada cien personas.

La celiaquía suele afectar más a las mujeres, pudiéndose manifestar a cualquier edad, si bien suele hacerlo habitualmente durante la infancia o en la franja de edad que va desde los 30 a los 40 años.

Síntomas

Los síntomas más comunes son las molestias digestivas como la diarrea, hinchazón abdominal y dolor. Las heces son voluminosas, brillantes y tienen un alto contenido de grasa (esteatorrea). También pueden aparecer náuseas y pérdida de apetito.

Sin embargo, los síntomas pueden variar mucho de unas personas a otras, especialmente en función de la edad.

Un alto porcentaje de personas presentan síntomas atípicos, entre los que se encuentran la fatiga, el estreñimiento, la anemia y otras deficiencias nutricionales, la infertilidad y algunos tipos de neuropatía. Por el contrario, algunos pacientes son asintomáticos.

Diagnóstico de la enfermedad celíaca

Desde que aparecen los síntomas hasta que se establece el diagnóstico de intolerancia al gluten suele transcurrir un plazo de tiempo muy elevado, en ocasiones superior a los seis años.

Esto es debido a que los síntomas pueden tener un origen múltiple y el itinerario diagnóstico es complejo. Sin embargo, una vez realizadas las pruebas necesarias, el diagnóstico suele ser determinante.

Pruebas diagnósticas

Cuando al paciente se le ha realizado la historia clínica y existe la sospecha de una posible celiaquía, el primer paso es la medición de marcadores serológicos en sangre, o anticuerpos que produce el sistema inmune como consecuencia de la reacción provocada por la presencia del gluten en el intestino.

Acto seguido, se llevarán a cabo pruebas histológicas por medio de biopsia, que se lleva a cabo mediante endoscopia y sirve para apreciar el deterioro de los tejidos causados por la enfermedad.

Otra prueba adicional consiste en el estudio de la predisposición genética a la celiaquía por medio del análisis en sangre de los haplotipos de HLA DQ2 y DQ8, si bien la presencia de estos genes no asegura la enfermedad, sólo aumenta la probabilidad de que exista.

Riesgos de la celiaquía

Las personas con enfermedad celiaca presentan riesgos derivados a largo plazo como osteoporosis, depresión y algunos tipos de cáncer (linfoma no-Hodgkin y adenocarcinoma intestinal). Además, las deficiencias nutricionales son muy comunes, destacando las deficiencias de minerales y vitaminas (hierro, magnesio, zinc, cobre, vitamina B6, B9, B12 y D).

Sensibilidad al gluten no celiaca

Algunas personas presentan síntomas que se pueden confundir con los de la celiaquía, pero en realidad no son personas celíacas; sólo tienen lo que se conoce como sensibilidad al gluten no celiaca. En esta situación parece intervenir igualmente el sistema inmune, pero de forma diferente a la que tiene lugar en la celiaquía.

La prevalencia de la sensibilidad al gluten no celiaca es mayor a la propia enfermedad celiaca, llegando a afectar hasta al 6% de la población en los países occidentales.

Tratamiento del paciente celiaco

El único tratamiento eficaz hasta la fecha es la total eliminación del gluten de la dieta. Cuando el gluten se erradica de la alimentación del paciente, se produce una mejoría en la inflamación y se vuelve a normalizar la absorción de nutrientes.

El inconveniente de las dietas libres de gluten es que presentan claras limitaciones en su valor nutricional, siendo necesario el consejo de un profesional de la nutrición para asegurar una dieta adecuada y saludable que no presente carencias nutricionales.

Fármacos contra la celiaquía

Se está investigando sobre nuevos fármacos y vacunas para tratar la intolerancia al gluten con tres líneas terapéuticas aún en fase de experimentación: terapia intraluminal, inmunoterapia y terapia con inmunosupresores.

Sin embargo, por el momento preocupan los efectos adversos de cualquiera de estos tratamientos y ninguno ha pasado a ser generalizable para la población celíaca.

Alimentos gluten free

El gluten está compuesto por prolaminas, que son proteínas que contienen a su vez gliadinas (proteínas solubles) y gluteninas (proteínas insolubles).

Se encuentra de forma natural en cereales como el trigo y otros como la espelta o el kamut, el centeno, la cebada y los cruces entre ellos. Además, aparece en los alimentos que contengan esos cereales o derivados.

Una dieta sin gluten o «gluten free» debe estar exenta de gluten, incluyendo los alimentos en los que el gluten ha sido añadido como ingrediente o aditivo.

Los alimentos sin gluten incluyen frutas, verduras, carnes, pescados, huevos, lácteos, legumbres y frutos secos. Los cereales libres de gluten son el arroz, el maíz y la avena, si bien la contaminación cruzada a partir de otros cereales ha llevado a eliminar la avena de la dieta de los celíacos. Otras semillas sin gluten son la quinoa, la chía, el mijo, el amaranto, el sorgo y el lino.

Los alimentos que contienen gluten y deben ser excluidos de la dieta son el pan, la bollería, la pastelería o la repostería elaborados con harinas de cereales con gluten, la pasta, las bebidas fermentadas a partir de cereales como la cerveza y las bebidas malteadas. Otros alimentos que pueden contener gluten son ciertos embutidos, los quesos fundidos, patés, preparados de carne y pescado y los helados, ya que contienen derivados de los cereales.

Igualmente habrá que tener cuidado para no reutilizar aceites que hayan frito alimentos con gluten o instrumentos de cocina que hayan estado en contacto con ellos.

Es obligatorio que en la etiqueta de los alimentos aparezca indicada la existencia de gluten en la lista de alérgenos.

No inicies una dieta gluten free sin consultar a un médico

Si existe la sospecha de ser celíaco o sensible al gluten, es preciso obtener un diagnóstico antes de prescindir del gluten en la dieta. Una vez que se ha eliminado el gluten en la alimentación diaria, es difícil determinar la existencia de celiaquía o hipersensibilidad al gluten.

Consulta aquí con un especialista en aparato digestivo del cuadro médico de Nueva Mutua Sanitaria.

Referencias y bibliografía

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