Cómo recuperar la flora intestinal de forma natural

Cómo recuperar la flora intestinal de forma natural

La microbiota (o flora intestinal) influye en las digestiones, en el sistema inmune e, incluso, en nuestro ánimo. Aprende a cuidarla

La flora intestinal o microbiota es el conjunto de bacterias que viven en nuestro intestino. Más de 1000 especies distintas conviven en armonía y la mayoría aporta muchos beneficios para el sistema digestivo y para el organismo, en general.

La flora intestinal hace de barrera frente a la invasión de gérmenes nocivos y previene infecciones digestivas. Por otro lado, las bacterias patógenas que pueda haber en nuestro intestino ayudan a mantener el sistema inmunitario en alerta, estimulando la constante producción de defensas.

Beneficios de tener una flora intestinal sana

Mantener la microbiota intestinal en buen estado es una manera de favorecer la salud en general. Estos son los principales beneficios que aporta a nuestro organismo:

– Mejora la digestión. Los microorganismos estimulan los movimientos peristálticos del intestino, favoreciendo la buena digestión y ayudando a prevenir los gases y el estreñimiento.

– Favorece la tolerancia a la lactosa al degradar la parte ingerida a través de la alimentación y suplir la deficiencia de la enzima lactasa, que poseen los intolerantes.

– Ayuda a sintetizar compuestos, como la vitamina K (esencial para la coagulación de la sangre y la salud ósea) y algunas vitaminas del complejo B.

– Contribuye a la absorción del calcio. Los microorganismos intestinales producen ácido láctico, que favorece la asimilación de este mineral.

– Protege al hígado. La flora intestinal neutraliza determinadas sustancias nocivas y ayuda a prevenir el cáncer de colon.

Sube el ánimo. Según la Universidad John Hopkins, el intestino está conectado al cerebro. La microbiota influye en la digestión, el estado de ánimo e, incluso, en la forma de pensar.

¿Qué pasa si se destruye la flora intestinal?

El millar de especies que viven en nuestros intestinos forman un ecosistema que suele mantenerse en equilibrio. Sin embargo, en ocasiones se rompe y puede dar paso a una proliferación de bacterias patógenas  que provocan distintos problemas o trastornos.

Estreñimiento y diarrea. Son muy comunes cuando hay dificultades en el tránsito intestinal.

Gases e hinchazón. Las bacterias fermentan los residuos alimentarios, provocando los molestos gases e hinchazón de vientre.

Obesidad. La Universidad de Washington encontró que los microbios intestinales afectan a las enfermedades inmunológicas y endocrinas (como la obesidad o la diabetes).

Enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. Ambas enfermedades intestinales inflamatorias son consecuencia de una microbiota alterada.

Cáncer. El Hospital Tongji de Wuhan (China) encontró que la microbiota modula el sistema inmunológico del huésped, mejorando el tratamiento de inmunoterapia contra el cáncer.

Alimentos prebióticos y probióticos

La alteración de la microbiota intestinal puede deberse a factores intrínsecos, como las secreciones intestinales y la predisposición hereditaria, y también extrínsecos.

En este caso, la edad, el estrés, el alcohol, los tratamientos con antibióticos y una dieta rica en alimentos procesados pueden provocar una alteración de la flora intestinal.

El equilibrio de la flora intestinal puede mantenerse con dos tipos de alimentos:

  1. Prebióticos. Los primero son fibras vegetales que estimulan el crecimiento de bacterias sanas en el intestino. Se encuentran en frutas y verduras ricas en hidratos de carbono no digeribles, como la fibra y el almidón. Cebollas, ajos, espárragos, alcachofas, espinacas, plátano, soja y maíz.
  2. Probióticos. Son microorganismos vivos que se añaden a la población de microbios sanos en el intestino. Contribuyen al equilibrio de la flora bacteriana y potencian el sistema inmunitario. Los yogures frescos, el kéfir, el chucrut, la kombucha, el miso y el kimchi son ricos en probióticos.

Como ves, la clave para mantener la microbiota en buen estado es llevar una alimentación equilibrada, evitar tóxicos (como el alcohol y el tabaco) y descansar lo suficiente.

Si no sabes muy bien cómo cuidar tu flora intestinal, puedes consultar a los profesionales del Centro Médico Claudio Coello, de Nueva Mutua Sanitaria.

 Fuentes:

Gut microbiome and cancer immunotherapy. Weina Li, Yu Deng, Qian Chu, Peng Zhang. Cancer Lett. 2019 Apr 10;447:41-47. DOI: https://doi.org/10.1016/j.canlet.2019.01.015

The Second Brain: Is the Gut Microbiota a Link Between Obesity and Central Nervous System Disorders?. Javier Ochoa-Repáraz, Ph.D1 and Lloyd H. Kasper, MD. Curr Obes Rep. 2016 Mar; 5(1): 51–64. doi: https://doi.org/10.1007/s13679-016-0191-1

Good bacteria for your gut. Blog Health System. Mayo Clinic. Friday, May 24, 2019. Mayo Clinic. https://www.mayoclinichealthsystem.org/hometown-health/speaking-of-health/good-bacteria-for-your-gut

The Brain-Gut Connection. Atsushi Kamiya, M.D. John Hopkins Medicine. https://www.hopkinsmedicine.org/health/wellness-and-prevention/the-brain-gut-connection

The Microbiome. The Nutrition Source. School of Public Health. Harvard T.H. Chan. https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/microbiome/

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