El sarampión ha vuelto: síntomas y tratamiento de la enfermedad

Aunque se daba por erradicado, este virus contagioso repunta de nuevo en Europa. Descubre por qué y cómo combatirlo. 

 

Aunque está considerada una enfermedad del pasado ya erradicada, no lo es. El sarampión ha vuelto con fuerza a Europa, donde se ha registrado un repunte de esta infección vírica y muy contagiosa, que dábamos por desaparecida.

Las cifras lo dejan claro: en 2022, en Europa se diagnosticaron menos de 1.000 casos de sarampión, cifra que asciende a 30.000 casos hasta octubre de 2023, y va en aumento. Reino Unido, Inglaterra y Gales son las zonas más afectadas. A pesar de ello, de momento, no es preocupante en España.

 

¿Por qué han aumentado los casos de sarampión?

En Occidente, esta enfermedad vírica se daba prácticamente por desaparecida. También en los países en desarrollo, cuya incidencia ha disminuido mucho los últimos años. El reciente repunte de sarampión, que afecta sobre todo al norte de Europa, se debe a varios factores:

Cierta desconfianza en las vacunas. Éstas son la mejor vía para prevenir la enfermedad. Aun así, las dudas sobre las utilizadas en la pandemia y el auge de los antivacunas ha disminuido su uso. Asimismo, durante el covid hubo retrasos en la vacunación, algo que afecta a los bebés nacidos entre 2020 y 2022.

La globalización y las guerras. Hoy en día, lo que ocurre en cualquier lugar del mundo se traslada a todo el planeta, contagios incluidos. En Ucrania, el sarampión era una enfermedad muy extendida, incluso antes de la guerra, que ha obligado a muchas personas a buscar refugio por toda Europa.

 

El sarampión: síntomas de la enfermedad

También llamada rubéola, esta afección vírica es más común entre los niños, aunque puede afectar a personas de cualquier edad.

El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas, por lo que se trasmite con mucha facilidad y puede ser grave e incluso mortal. Afortunadamente, las altas tasas de vacunación han reducido considerablemente la mortalidad.

Los síntomas aparecen entre 10 y 14 días después de la exposición al virus. La aparición de un sarpullido con muchas rojas, que aparece primero en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, como las orejas, el pecho, la espalda y los pies, es el signo más habitual, aunque no el único.

El sarampión también suele presentar fiebre, tos seca, dolor de garganta, conjuntivitis, goteo de la nariz y pequeñas manchas blancas con centro blanco azulado y fondo rojo en la cara interna de la mejilla. Una persona contagiada puede transmitir el virus a otras a través de la respiración, la tos o un estornudo.

La enfermedad dura entre dos y tres días, aunque los síntomas se alargan más. En bebés, ancianos y personas con enfermedades previas pueden aparecen complicaciones serias, como neumonías y encefalitis.

Tratamiento del sarampión

Las vacunas son la mejor opción para prevenir el sarampión y proteger a quienes han estado expuestos al virus. La OMS recuerda que los bebés han de recibir dos dosis para garantizar su inmunidad.

En los países donde esta enfermedad es común, la primera vacuna debería administrarse a los 9 meses, y, entre los 12 y los 15 meses, en el resto de países. La segunda dosis, por su parte, debería aplicarse entre los 15 y los 18 meses.

Además de las vacunas, cuando se produce el contagio, el médico suele recetar fármacos para mejorar los síntomas. Medicamentos como el ibuprofeno ayudan a bajar la fiebre, mientras que los antibióticos son muy efectivos, si se produce una infección de oído o cualquier otra de tipo bacteriano.

Por otro lado, la vitamina A mejora los casos de sarampión grave. Por ello, es importante mantener buenos niveles de esta vitamina, presente en alimentos como las zanahorias, las espinacas y los tomates.

Algunas recomendaciones

Además de seguir las pautas médicas, llevar a cabo ciertos hábitos mejora el bienestar de quienes tienen sarampión.

Descansa e hidrátate. Haz reposo, evita los esfuerzos y bebe mucho líquido, sobre todo, agua e infusiones.

 

Humedece el aire. Utiliza un humidificador de vapor frío para aliviar la tos, el dolor de garganta y el malestar general. Recuerda limpiarlo a diario para evitar que crezcan bacterias y moho. También puedes usar un atomizador nasal para mantener la nariz humedecida y calmar la irritación.

Relaja la vista. Evita la luz intensa, ya que suele molestar bastante. Por el contrario, intenta mantener las luces bajas y evita leer o mirar la televisión durante mucho rato.

 

Como ves, el sarampión es una infección muy contagiosa, que afecta sobre todo a los más pequeños. Las vacunas son clave para prevenirlo y algunos medicamentos ayudan a mejorar los síntomas. Un buen descanso e hidratación contribuyen a acelerar el proceso de recuperación.

 

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Fuentes:

Un momento de reflexión acerca de las vacunas. G. Cáceres Bermejo. Sanidad militar. Abril 2012.  https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1887-85712012000200009&lng=en&nrm=iso&tlng=en

Sarampión. Organización Mundial de la Salud (OMS). Agosto 2023. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/measles

El sarampión regresa con fuerza a Europa: ¿cómo puede afectarnos? Pablo Cubí. Saber Vivir. Enero 2024. https://www.sabervivirtv.com/actualidad/sarampion-regresa-con-fuerza-europa-como-puede-afectar_7131

Un brote de sarampión pone en alerta a Europa. Onda cero. https://www.ondacero.es/noticias/salud/brote-sarampion-pone-alerta-europa-cuales-son-sintomas-esta-enfermedad_2024011965aa4bbed8aa250001ca487f.html

Sarampión: diagnóstico y tratamiento. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/measles/diagnosis-treatment/drc-20374862

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